Un poco de historia

INTRODUCCIÓN

La antigua Cofradía de la Vera Cruz encargó la construcción de un Humilladero a las afueras de la ciudad de Soria, tal y como consta en escritura de fecha 15 de septiembre de 1552 otorgada entre la cofradía y los canteros Pedro y Rodrigo Pérez de Villabiad ante el notario Francisco de Ríos, recogida en el libro "ARTISTAS y ARTÍFICES SORIANOS DE LOS SIGLOS XVI Y XVII" (Marqués de Saltillo, 1948).

El Ayuntamiento de Soria colaboró en la construcción de este templo según consta en sus libros de Actas, en acuerdo tomado en sesión del 27 de mayo de 1552.

En este Humilladero colocaría la Cofradía de la Vera Cruz la imagen del Cristo Crucificado que ha llegado hasta nuestros días.

En un principio la ermita del Humilladero sólo era un pequeño santuario donde se veneraba exclusivamente la imagen de Jesús Crucificado, con el título de Santo Cristo del Humilladero; pero en el siglo XVI los condes de Gómara ampliaron la ermita, agregándole delante otra capilla mucho mayor quedando la del Santo Cristo del Humilladero como capilla traslateral. Al altar de la nueva capilla llevaron los condes la imagen de Ntra. Sra. de las Angustias, procedente de la ermita propia del Royal y el Santo Sepulcro (libro "ESPAÑA. SUS MONUMENTOS Y ARTES - SU NATURALEZA E HISTORIA. SORIA ", Nicolás Rabal, 1889).

Estando el templo vinculado a una hermandad penitencial como era la Cofradía de la Vera Cruz, no es de extrañar que las tres imágenes del Cristo del Humilladero, el Santo Sepulcro y Nuestra Señora de las Angustias (actualmente conocida como Virgen de la Soledad) que se veneraban en esta ermita y que tan intimamente ligadas están con la Pasión de Jesucristo, figuraran en las procesiones de Semana Santa que entonces organizaba esta hermandad. Dichas procesiones eran dos: la de los disciplinantes, en la que los hermanos de sangre de la Vera Cruz se disciplinaban públicamente, en la noche del Jueves Santo y la del Santo Entierro, que al igual que hoy día, se celebra en la tarde del Víemes Santo.

Desaparecida la Cofradía de la Vera Cruz en la segunda mitad del siglo XVII, las referencias a la escena de la Crucifixión en las procesiones de Soria en los siglos XVIII, XIX Y XX hasta el año 1960, nos hacen pensar que no era el Santo Cristo del Humilladero la imagen utilizada en ellas. Estas referencias nos hablan primeramente del Paso del Santo Cristo entre dos ladrones, tal y como se recoge en el acuerdo del Ayuntamiento de Soria en los libros de Actas del siglo XVIII y se explicaba en artículo de Nicolás Rabal titulado "Los Gremios" publicado en la revista "Recuerdo de Soria", y más adelante del Paso de la Crucifixión según se explica en el libro manuscrito "GUíA DE LA COFRADÍA DEL SANTO ENTIERRO" de 1890. El primero de estos Pasos es de suponer que estaría formado por tres crucificados por lo que el tamaño de cada uno de ellos no sería excesivamente grande y por lo tanto no creemos que en él figurara el Santo Cristo del Humilladero puesto que es una imagen de tamaño considerable lo que daría lugar a un Paso procesional de enormes proporciones. En cuanto al Paso de la Crucifixión sabemos que no era tampoco el del Santo Cristo del Humilladero pues se trataba de otra imagen propiedad del marqués de la Vilueña que se quemó en el incendio de su palacio en 1897. Por este motivo en 1901 la Cofradía del Santo Entierro encargó un Crucifijo al escultor Malina (ver datos del Crucifijo del Santo Entierro). Desde 1947 se incorporó el Cristo de la Piedad o de los Florines de la iglesia del Salvador.

Pasada la Guerra de la Independencia contra los franceses y hasta el Viernes Santo de 1887 (al año siguiente ya estaba constituida la actual Cofradía del Santo Entierro) la procesión se reducía a ir el Cabildo de San Pedro hasta el Ayuntamiento y comisiones que éste invitaba de empleados y militares, llevando tan sólo dos Pasos: el sepulcro y la Virgen de la Soledad. De ello nos queda constancia a través del libro manuscrito "GUÍA DE LA COFRADÍA DEL SANTO ENTIERRO DE CRISTO", iniciado en 1890.

Como no podía ser de otra manera el Paso del Virgen de la Soledad figuró en la primera procesión organizada por la Cofradía del Santo Entierro el Viernes Santo de 1888, acompañada por su decuria, tal y como consta en el programa de mano de la Procesión del Santo Entierro de 1888 y prensa de la época. Y lo continuó haciendo en los años sucesivos incluso cuando un nuevo declive de la celebración hizo que en 1920 y 1921 sólo figuraran otra vez dos Pasos en la procesión, como ya había ocurrido antes se trataba del Santo Sepulcro y la Virgen de la Soledad (periódico "EL AVISADOR NUMANTINO" de marzo de 1932).

En 1922 desaparece la Cofradía del Santo Entierro pero la procesión del Viernes Santo se continúa celebrando gracias a la Autoridad eclesiástica volviendo a sacar más Pasos. Además desde 1925 se comenzó a realizar otra procesión el Viernes Santo a las doce de la mañana, consistente en bajar la imagen de Nuestra Señora de la Soledad y los demás Pasos que en su ermita se guardaban desde este templo a la iglesia de San Pedro para que por la tarde participaran en la procesión del Santo Entierro (periódicos "NOTICIERO DE SORIA" de abril de 1926 y "CAMPO SORIANO" de 15-4-1954 y 31-3-1956).

Durante la Guerra Civil Española las procesiones contaron con la participación de gran número de soldados y militares. Uno de ellos, perteneciente al arma de Artillería, dedicó la siguinte saeta a la imagen de la Virgen de la Soledad desde un balcón de la calle del Collado: "Virgen de la Soledad, este favor te pido: Que libres a mi familia que está en campo enemigo. Para que con bien salgamos una misa te he ofrecido".

El traslado de la Virgen de la Soledad desde su ermita a la iglesia de San Pedro se continuó celebrando en procesión a las doce de la mañana del Viernes Santo hasta que en 1946 la Cofradía del Santo Entierro decidió realizar esta procesión en la tarde del Jueves Santo naciendo así la "Procesión del Silencio", que hoy día se sigue celebrando, y que en este primer año sólo contó con el Paso de la Virgen acompañado de sus devotos (periódico "LA VOZ DE CASTILLA" de 3-4-1947 Y Programa de Semana Santa de Soria de 1946). Desde el año siguiente se le unirían en esta procesión del Jueves por la noche el Paso del Ecce Homo y el del Cristo de la Piedad, como podemos comprobar en la prensa y en el Programa Semana Santa de Soria de 1947. La Cofradía participa además en la Procesión General del Santo Entierro finalizando la misma con el canto de Salve con el que todas las cofradías sorianas despiden a la Virgen de la Soledad. Antiguamente quedaba la imagen en la iglesia de La Mayor para el Sábado Santo, después del sermón llamado de la Soledad, regresar en procesión con sus cofrades a su ermita en la tarde-noche. Esta procesión del Sábado Santo dejó de celebrase en 1981.